PERSEIDAS EN JULIO
Hay momentos en los que la música
se hace tangible ante tus ojos. Ocurrió este pasado julio en el Teatro de la
Axerquía de Córdoba. Tras una época de escalada humana, mi marido me hizo el
mejor de los regalos: viajar desde nuestro Jaén para ver en directo a Siloé,
una banda que, para mí, fue la arquitectura de cuerdas que me sostuvo tras esa
gravedad pesada. Su música, su forma de hacer, es la que me inyecta una
motivación y una energía limpia.
Antes de que la brisa porteña del
directo lo envolviera todo, sucedió la magia de lo pequeño. Ahí estaba él…
Fito, el cantante de Siloé, sentado en la piedra desnuda de una ciudad tan
lejana a la suya. Tampoco estaba yo en la mía, aunque sí más cerca que él, pero aquella noche la piedra candente cordobesa era más que un refugio
compartido.
Lo vi aparecer de repente,
bajando las escaleras a un lado del escenario para buscar un rincón apartado
donde sentarse sin hacer ruido. Estaba a unos escasos metros de mí, disfrutando
en silencio de Conociendo Rusia, unos teloneros de categoría. Mi marido me
animó con la mirada a que me acercara, que lo saludara, pero no quise
romper su calma. Me quedé inmóvil: con la mirada en Fito y con la oreja en
Rusia.
Más llevada por el respeto que por la timidez, preferí no contaminar ese momento tan suyo. Un instante al que él intentaba dar una normalidad de la que
probablemente ya pocas veces disfruta: ser solo un chico normal, sentado en la
piedra con una copa de agua o una copa de vino en la mano. A los pocos
instantes, un remolino de fans que se percató de su presencia, rompió la burbuja y disolvió su pequeño y mágico oasis.
Fue un encuentro fugaz, pero
precioso. Como ver una estrella rutilante; una perseida de agosto que yo tuve
la suerte de ver en julio. Una luz limpia que ilumina. Como su música.
El eco de la Plata apagaba el
día, y el rugido de Castilla encendía la noche cordobesa. Mi inolvidable noche.
Gracias, Vida.
P.D.: Siloé, un chico ya
lleva vuestro nombre… Yo, aunque la hayáis interpretado una infinidad de
veces —y las que os quedan—, también llevo grabada esta canción para siempre.
La que ya es un himno para muchísimas personas. Se merece, por derecho propio, estar en la cabecera de esta breve historia, así que: "Si me necesitas, llámame". Tranquilos, os haré un bis, sin más
letra que la vuestra.
Un abrazo infinito, como vuestro
Amor.
Charo.
Rosario Pancorbo.
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